Rivera, viernes 19 de julio de 2024
Campeonato Rivera de Primera División:

Por si nos faltaba algo, llegó parte de lo que era previsible

Un partido anodino, donde Sarandí no quiso nunca y Bola Ocho no pudo, a pesar de insistir. Único partido del sábado, con ruido en la tribuna y con jugadas que no llamaban la atención pero que era muy claro que los verdiblancos estaban jugando con el reglamento debajo del brazo.
Un empate los clasificaba directamente a las semifinales y sin hacer ningún esfuerzo lo estaban logrando. Jugadores que se caían, valorizaban el tiempo al máximo y eso dejaba muy nervioso a los ágiles de Bola Ocho, que no encontraron el arco rival salvo en un par de jugadas, algunas de pelota quieta, y en todas las oportunidades, muy bien conjuradas por Jordhy Vaz.
Sin embargo, a lo largo del partido vimos que un jugador de Sarandí Universitario no estaba en su mejor momento y ya estaba haciendo méritos para una tarjeta que llevó y hasta pudo haberse dado un desenlace más drástico mucho antes de lo que en realidad sucedió.
Pensamos que el técnico lo iba a quitar del terreno de juego porque se veía que en cualquier momento iba a ver la roja. Y sucedió a los 31 minutos del segundo tiempo: tarjeta roja para Sebastián Suárez.

Y A PARTIR DE ALLÍ…
Una situación casi inesperada porque, a la expulsión de Sebastián Suárez, sobrevino uno o dos cabezazos del jugador contra el árbitro. Entonces sucedió lo inesperado, la reacción del árbitro contra el jugador con un par de puñetazos, algunos de los cuales llegaron a destino.
Ya era imposible ver lo que pasaba porque dos ojos son pocos. Vimos ingresar a todo el banco de suplente del verdiblanco y todos corrían directamente al árbitro. Si alguno o algunos otros pegaron fue imposible ver, hasta por el hecho que los efectivos cubrieron a la terna.
El árbitro aguardó pacientemente, se tomó un tiempo, pero seguramente ya estaba decidió lo que iba a hacer y que finalmente lo concretó. El partido se suspendió a los 31 minutos del complemento.
Pues bien, ¿qué hacer? No hay otra alternativa que esperar la denuncia del árbitro del encuentro y recién ahí se podrá actuar en consecuencia.
Por lo menos es claro que el formulario de ese partido va directamente al Tribunal y, atención, que el Tribunal de Penas tiene atribuciones sobre el árbitro, así que por ahí también puede venir una medida disciplinaria contra el árbitro del encuentro.
Pero esto, lamentablemente, no llama la atención. Basta recordar que hace un par de días, en estas mismas páginas deportivas solicitábamos que aplicaran un freno a situaciones que se venían generando y aclaramos que “el horno no está para bollos”.
Lo que nunca podíamos soñar es que un par de días más tarde, se nos estaban comenzando a quemar los bollos. Paremos la mano mientras aún estemos a tiempo de evitar una tragedia de la que, lamentablemente, ya no estamos ajenos.

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