Rivera, viernes 12 de julio de 2024

¡Sarandí Universitario campeón del Rivera 2006!

Una final como se suponía, empate, alargue, empate y definición por penales que se definió en el último cuando quedó en las manos de Stéfan Silva.
El partido tuvo un primer tiempo anodino, con mucho miedo, sin riesgos y sin jugadas que pudieran demostrar que alguno de los rivales tenía posibilidades de anotar.
Un par de jugadas de Cuñapirú pero sin peso ofensivo, dominó casi todo el primer tiempo pero se fue tornando un dominio aparente porque se apreciaba que no podía concretar en la valla rival.
Los tricolores militares perdieron una y otra chance de gol, oportunidades que aparecían claras y que no se concretaban porque se erraba mucho en el final de la jugada.
Sarandí tuvo muy pocas chances, apenas llegó en un par de ocasiones al área rival y cuando lo hizo la defensa de Cuñapirú se adueñó de los intentos verdiblancos.
Un detalle que no se puede pasar por alto es la cantidad de tarjetas amarillas de la primera parte condicionando a muchos jugadores para el complemento.

UN SEGUNDO TIEMPO DIFERENTE
Felizmente todo cambió en el segundo tiempo, llegaron los goles pero mucho más que eso llegó la voluntad de los jugadores en responder a la afición deportiva que concurrió al estadio.
A los catorce minutos llegó la jugada más importante del ataque del tricolor cuando Julio Concepción tomó la pelota, encaró, ganó y en la salida de Stéfan la mandó al fondo del arco.
Hasta allí todo bien y, en ese momento, hasta se podía justificar la victoria parcial del tricolor militar, sin embargo una tontería del jugador que anotó el tanto dejó a su equipo en inferioridad numérica.
Julio Concepción se sacó la camiseta para festejar y ya tenía tarjeta amarilla.
Antonio Fernández no tuvo otra opción que la roja al jugador que le había dado la alegría a su parcialidad.
Diez contra once fue demasiado para Cuñapirú, retrasó mucho sus líneas y no tuvo peso ofensivo alguno que le permitiera ganar algunos de los contragolpes que tuvo a disposición.
Tanto va el cántaro al agua que al final se rompe y en un centro Douglas Caillava anota el empate cuando restaban apenas once minutos para el titulo.
Nuevamente empate, como en los partidos anteriores.

EL ALARGUE
Varios agregados para el alargue, el cansancio, el calor, el piso mojado, los calambres….
Se tenía la clara convicción que de no haber un error defensivo, el partido en sus 120 minutos terminaba sin más goles que los que ya habíamos visto.
No hubo errores y la definición llegaba en la ejecución de remates libres desde el punto penal.

LA DEFINICION POR PENALES
Lo lamentable es que un campeón salga de esta manera, pero estaba reglamentado y era una de las posibilidades que se ofrecía para definir al mejor de la temporada.
Los dos estaban en igualdad de condiciones pero recién allí llegaron los errores.
En la primera ejecución de ambos, no lo erraron.
En la segunda lo erró Quintanilla, producto de un cansancio que no hace posible coordinar de la mejor forma y lo erró Franco Ferreira por el enorme peso de la responsabilidad de hacerlo.
Luego todos convirtieron hasta que llegó el último.
Lo tenía que hacer Luis Dornell para que continuara el empate y nuevamente el peso de la responsabilidad y las manos de Stéfan Silva le dieron la victoria a Sarandí Universitario.
Lo demás fue alegría indescriptible que se mezclaba con la soledad y tristeza de algunos jugadores de Cuñapirú que se quedaron tirados en la cancha como sin lograr creer lo que estaban perdiendo.
Sarandí festejó y se lo merece porque trabajó para ello, porque confió en su cuerpo técnico y porque el técnico confió en un grupo de jugadores que quizás no tenían la madurez futbolística necesaria para este tipo de finales, pero rindieron de la mejor forma.
Hoy adelantamos el comentario del partido. De Sarandí, de sus méritos, del arbitraje casi excelente de Fernández, de la derrota del tricolor, del festejo, de muchos detalles más, seguiremos en nuestras próximas páginas deportivas.

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