Parque Internacional celebró su 83º aniversario con el tradicional cambio de pabellones nacionales

En la mañana de ayer se llevó a cabo el tradicional cambio de pabellones en el Parque Internacional, en el marco del 83º aniversario -que se celebra en el día de hoy- de este emblemático espacio de integración binacional que une a las ciudades de Rivera y Santana do Livramento.
La ceremonia contó con la presencia de autoridades departamentales de ambas ciudades, reafirmando los históricos lazos de hermandad que caracterizan a esta frontera única en el mundo. El acto volvió a poner de manifiesto el espíritu de convivencia y cooperación que distingue a esta región, donde Uruguay y Brasil comparten mucho más que un límite geográfico.
Participaron de la instancia el Intendente Departamental de Rivera, Cr. Richard Sander, y el Prefeito en ejercicio de Santana do Livramento, Evandro Gutebier, junto a otras autoridades y representantes institucionales de ambas ciudades.
El cambio de pabellones constituye uno de los momentos más significativos dentro de las celebraciones del Parque Internacional, ya que simboliza el respeto mutuo, la integración y la cooperación permanente entre ambos países. A 83 años de su creación, este espacio continúa siendo un emblema de unión y fraternidad entre dos pueblos que conviven sin barreras, fortaleciendo día a día su identidad binacional.
PARQUE INTERNACIONAL
Inaugurado el 26 de febrero de 1943 -hoy celebra su 83º aniversario-, el Parque Internacional constituye un verdadero hito de confraternidad ubicado entre Rivera y Santana do Livramento. La iniciativa había sido propuesta en 1923 y su diseño estuvo a cargo del arquitecto uruguayo Juan Antonio Escaso. El espacio abarca unos 55.000 metros cuadrados de área binacional libre, concebido como símbolo de unión y paz.
El proyecto surgió como una solución jurídica y, al mismo tiempo, como un gesto de fraternidad para definir los límites entre Uruguay y Brasil. La propuesta fue impulsada por Virgilio Sampognaro por Uruguay y por el Mariscal Botafogo por Brasil. En 1938 se aprobó el diseño definitivo, compuesto por tres planos, y las obras comenzaron el 15 de mayo de 1942.
El obelisco central (1943) se transformó en uno de los principales símbolos de la hermandad entre los dos pueblos, destacándose por sus relojes sincronizados con la hora oficial de cada país, como expresión concreta de la convivencia binacional.
Posteriormente se incorporaron otros elementos significativos que jerarquizan el entorno, como la Fuente, inaugurada en 1953, y el Monumento a la Madre, obra del escultor uruguayo José Belloni, inaugurado en 1960, que reforzaron el carácter integrador del paseo.
Convertido en un punto turístico clave de la frontera, el Parque Internacional es único en el mundo por tratarse de una plaza compartida por dos naciones. Además de su valor histórico y simbólico, funciona como un verdadero pulmón verde y como una permanente expresión de convivencia pacífica entre ambos pueblos.
