Rivera, jueves 25 de abril de 2024

Los Juegos Verdiblancos de Sarandí Universitario ya tienen a su homenajeado: Manuel Trinidad

Generalmente el equipo que trabaja para los Juegos Verdiblancos acierta con la elección del homenajeado pero, con autorización de los últimos elegidos, permítaseme señalar que nunca tanto como en esta temporada.
Los Juegos Verdiblancos llevarán el nombre de un gran hombre, un deportista de ley, un hombre querido por todos quienes lo conocen sin importar si vistieron la camiseta verdiblanca o no.
Manuel Trinidad comenzó con los gurises chicos en Mandubí: “Fue muy poco tiempo. Es más, en Mandubí yo era casi todo, trabajé con los baby, armé un equipo juvenil muy bueno que fue campeón, donde jugaban Quinteros, Pablo Lemos, entre otros, muy fuerte, con gurises del barrio y estando en Mandubí dirigí a Artigas”.
Lo llamaron para dirigir en un momento que “se terminaban las vacas gordas”.
Manuel se trazó una meta, con quince años de Cuartel se iba a jubilar, “pero con quince años no se ganaba un sueldo como para mantener a una familia, entonces pensé llegar a los veinte años y recién allí jubilarme y tratar de conseguir algo afuera”.
“Cuando habían pasado dos años, eran diecisiete de trabajo, fueron a buscarme a Mandubí”. Apareció la gente de Sarandí Universitario a quien en principio le contestó que estaba disponible pero que había que hablar con el Comando porque de él recibía órdenes.
Un dirigente verdiblanco le respondió “te queremos a pleno dedicado al fútbol”. Trinidad pensó que allí se terminaba la conversación porque no podía aceptar.
Su trabajo estaba en el Cuartel y no lo podía dejar por una aventura a esa etapa de la vida a tres años de jubilarse: “Pierdo un par de partidos y me echan y me quedo con una mano atrás y otra adelante”.
Fue entonces que apareció Don Bernardino Freitas, que le aseguró en principio dos años pero, más que eso, la meta no era salir campeón sino armar algo para el futuro. “En la Brigada me dieron una licencia de un mes para que probara y si algo no salía bien podía volver sin inconveniente alguno”, cuenta Manuel.
“Me quedé porque Sarandí es una gran institución y me fui quedando y si bien es cierto yo no soy de las raíces de Sarandí porque soy de Pueblo Nuevo, el trato de la gente verdiblanca, la forma que te aprecian el trabajo que se realiza, me deja muy emocionado”, explicó.
Se siente querido y recuerda que el fútbol le ha dado “una rodilla en pésimas condiciones que me privó seguir jugando, pero por encima de todo, un montón de amigos y el aprecio de mucha gente”.
Manuel Trinidad dirigió la selección juvenil celeste en una sub-15 y en dos ocasiones en sub-18. “Sigo insistiendo que hay potencial y nos está faltando organización”, dijo.
Y termina hablando de su familia, que es “el verdadero sostén de todo mi trabajo”. “A veces, por ser callado, no digo todo lo que siento, pero me siento querido por mi gente y me doy cuenta que a veces hay que decir lo que se siente pero no me sale y solamente ellos saben cuánto los quiero”, concluyó.

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