Casa de Residentes de Vichadero atraviesa un momento crítico y apela a la solidaridad

VICHADERO (Por Raúl Barboza, para “Vichadero y su Gente”). La Casa de Residentes y Amigos de Vichadero (CRAV), ubicada en la ciudad de Rivera, cumple desde hace décadas una función silenciosa pero fundamental para cientos de familias del interior profundo. Sin embargo, la institución atraviesa actualmente una delicada situación económica que pone en riesgo su continuidad, motivo por el cual sus integrantes realizan un llamado urgente a la solidaridad de la población.
Situada sobre calle Sarandí, a pocas cuadras del hospital departamental, la residencia se ha convertido a lo largo de los años en un verdadero refugio para quienes deben trasladarse desde localidades alejadas para acompañar a familiares internados, realizar tratamientos médicos o continuar estudios terciarios.
Más que una simple residencia, la casa representa una herramienta de inclusión social. Allí encuentran alojamiento personas de escasos recursos que, de otra manera, tendrían enormes dificultades para afrontar los costos de estadía en la capital departamental. Por una suma accesible, los usuarios cuentan con cama, baño, cocina y un espacio digno donde descansar en momentos que suelen estar marcados por la preocupación y la incertidumbre.
La institución también ha desempeñado un papel trascendental en la formación de numerosos jóvenes de Vichadero y otras localidades del interior. Gracias a este servicio, muchos estudiantes pudieron instalarse en Rivera para cursar sus estudios y alcanzar una profesión. De sus habitaciones han egresado maestros, profesores, enfermeros y otros profesionales que hoy aportan al desarrollo de sus comunidades.
Actualmente, la residencia recibe usuarios de distintos puntos del departamento e incluso de otras zonas del país, manteniendo una tarifa sumamente accesible que busca priorizar el servicio social antes que el beneficio económico.
Sin embargo, la realidad financiera de la institución se ha tornado cada vez más compleja. El secretario de la Comisión Directiva, Federico Carneiro, explicó que el reciente aumento del alquiler generó un fuerte impacto en las cuentas de la entidad. Durante varios años se había mantenido un acuerdo con los propietarios para evitar ajustes, pero al finalizar dicho período el monto mensual pasó de 25.000 a 45.000 pesos, una cifra difícil de afrontar para una organización sin fines de lucro.
A ello se suman los gastos de agua, energía eléctrica, internet y mantenimiento de un inmueble antiguo que requiere constantes reparaciones. La situación se agrava debido a que actualmente solo cinco estudiantes permanecen alojados en la residencia, un número insuficiente para cubrir los costos básicos de funcionamiento.
La directiva enfrenta además otras dificultades. Muchos de sus integrantes residen en Rivera, lo que complica la organización de actividades benéficas en Vichadero, mientras que la cantidad de socios colaboradores es reducida. Aunque existe una cuota social de apenas 100 pesos mensuales, la falta de personas encargadas de la cobranza limita la recaudación.
Desde la comisión se advierte que, de no encontrarse soluciones en el corto plazo, la continuidad de la Casa de Residentes y Amigos de Vichadero podría verse seriamente comprometida.
El eventual cierre significaría mucho más que la pérdida de un edificio. Representaría la desaparición de un servicio esencial para familias trabajadoras, estudiantes y personas que atraviesan situaciones de salud complejas lejos de sus hogares. Sería también la pérdida de un espacio construido a partir del esfuerzo colectivo y de un profundo espíritu solidario que durante años ha caracterizado a la comunidad vichaderense.
Por ese motivo, la institución convoca a vecinos, ex residentes, profesionales que alguna vez pasaron por la casa, comerciantes y organizaciones sociales a involucrarse y colaborar para mantener viva esta obra social que beneficia especialmente a quienes más lo necesitan.
Quienes deseen obtener más información o brindar su apoyo pueden comunicarse con el secretario de la Comisión Directiva, Federico Carneiro, al teléfono 092240792.
Mantener abiertas las puertas de la Casa de Residentes y Amigos de Vichadero no es solamente sostener una residencia; es preservar una red de solidaridad que, desde hace años, acompaña a quienes enfrentan momentos difíciles y ofrece oportunidades a quienes buscan construir un futuro mejor.
