Tras años de espera, comienza a hacerse realidad el agua potable para Coronilla de Caraguatá

VICHADERO (Por Raúl Barboza, para “Vichadero y su Gente”). La colocación del ramal principal marca un punto de inflexión para una comunidad que durante décadas sufrió la escasez, especialmente en verano.
Durante años, los vecinos de Coronilla de Caraguatá han debido convivir con una realidad tan injusta como persistente: la falta de acceso al agua potable. Una situación que se volvía especialmente crítica en los meses de verano, cuando las cachimbas se secaban y las alternativas comenzaban a escasear.
En ese contexto, la llegada periódica de un camión cisterna de OSE apenas lograba mitigar el problema. El depósito que se abastecía resultaba insuficiente para cubrir la demanda de toda la población, vaciándose en poco tiempo y obligando a las familias a racionar un recurso tan básico como imprescindible.
La situación alcanzó niveles alarmantes durante la última sequía, cuando algunos vecinos se vieron forzados a recurrir al arroyo Coronilla Chico para obtener agua, pese a su alto grado de contaminación. Un escenario límite que expuso, una vez más, la vulnerabilidad de la comunidad frente a la falta de soluciones estructurales.
Frente a esta realidad, y tras múltiples gestiones marcadas por la espera y la incertidumbre, se logró un avance significativo: la Intendencia de Rivera concretó la perforación de un pozo capaz de abastecer a todo el vecindario. Sin embargo, durante mucho tiempo, esa solución permaneció incompleta. El pozo, ubicado en una propiedad privada, quedó sellado a la espera de que OSE ejecutara las conexiones necesarias para llevar el agua hasta los hogares.
La preocupación de los vecinos crecía a medida que se acercaba un nuevo verano. Con el temor de revivir las penurias ya conocidas, acudieron nuevamente a la Mesa de Convivencia y Seguridad Ciudadana de Vichadero, buscando que su reclamo llegara a las autoridades competentes. La consigna era clara y contundente: “No merecemos pasar otro verano tomando agua contaminada del arroyo”.
El planteo fue considerado no solo legítimo, sino urgente. Con el respaldo de la Mesa y la intervención de la Coordinación Regional del MIDES, se impulsaron gestiones directas ante el Directorio de OSE, en un intento por destrabar una situación que llevaba demasiado tiempo postergada.
Hoy, finalmente, comienzan a aparecer señales concretas de respuesta. En los últimos días se inició la colocación de los caños correspondientes al ramal principal, un avance que ha sido recibido con enorme esperanza por parte de los vecinos. Más que una obra, se trata de un símbolo: el inicio de una solución largamente esperada.
Cada tramo instalado representa un paso más hacia el acceso a un derecho básico que durante años les fue esquivo. Para quienes deben tomar decisiones, el agua potable puede ser un servicio cotidiano; para las familias de Coronilla de Caraguatá, en cambio, ha sido durante demasiado tiempo un anhelo.
Hoy, ese anhelo empieza a transformarse en realidad. Y con él, la posibilidad de dejar atrás definitivamente una historia de carencias que nunca debió prolongarse tanto.
